La reforma de un edificio de viviendas, sobre todo si se trata de mejorar la fachada y el tejado con criterios energéticos, es una de las obras más costosas que debe afrontar cualquier comunidad. Sin embargo, es también la que proporciona una mejora del confort, la revalorización de la vivienda y un ahorro económico en calefacción y climatización.

Que no se cumplan los objetivos previstos o que haya que afrontar sobrecostes injustificados son algunas consecuencias de no exigir una serie de requisitos y compromisos

Un trabajo para el que se debe contar con profesionales especializados y con una amplia experiencia en lesiones y patologías de inmuebles. «Seleccionar correctamente a una empresa seria de rehabilitación que acredite su capacidad técnica y profesional y su solvencia económica y financiera, será siempre la mejor elección y la más barata que puede encontrar una comunidad para hacer las obras de su edificio», garantiza Kepa Asensio, gerente de Conorte. Pero, ¿cómo acertar a la hora de escoger entre el amplio número de compañías que ofrecen sus servicios en este sector? Con más de 15 años de experiencia, Asensio proporciona algunas cuestiones que se deben tomar en consideración.

Experiencia

Un mínimo de diez años en proyectos de rehabilitación de edificios y en los últimos cinco haber ejecutado al menos 20 obras similares a la presupuestada. Para ello, sería recomendable que en la escritura de constitución de la empresa, desde su inicio, aparezca clara e inequívocamente que su objeto social es la actividad de construcción, reparación y conservación de edificaciones. Si se hubiese modificado el objeto de su actividad con posterioridad, habría que recalcular sus años de experiencia en el sector desde el momento de la modificación.

Capacidad y calidad de la prevención de riesgos laborales

Estos requisitos se garantizan mediante la aportación de la certificación acreditativa de estar inscrita en el Registro de Empresas Acreditadas. Además, sería una empresa más fiable si figurara en el Registro Oficial de Contratistas.

Compromiso de precio con la comunidad

Esto significa que la empresa no puede variar por su cuenta el presupuesto durante el transcurso de los trabajos sin la aprobación expresa de los propietarios. Este presupuesto siempre tiene que que incluir los gastos generales y el beneficio industrial necesarios para llevar a cabo la obra.

Organigrama técnico de la obra

En la documentación aportada por la empresa debe especificarse qué profesionales se encargarán de la reforma –jefe de obra, encargado, operarios de producción y operarios de subcontratas–. Es importante que tenga al menos un arquitecto o un aparejador en su plantilla para garantizar su capacitación técnica, sobre todo en las actuales obras de mejora y aislamiento energético de las fachadas y cubiertas del edificio que exigen amplios conocimientos por su complejidad constructiva.

Solvencia económica

La comunidad de propietarios debe exigir a la empresa que esté al corriente en el cumplimiento de sus obligaciones con Hacienda y la Seguridad Social presentando los correspondientes certificados de solvencia. Estos certificados siempre deben exigirse antes de la firma del contrato de ejecución de la obra.

Plazo determinado

Tiene que explicitarse el compromiso de ejecutar la obra en un plazo concreto, aceptándose penalizaciones económicas si no se cumple el periodo acordado por causas imputables a la empresa.

Seguro de responsabilidad civil

Se le debe exigir que posea un seguro que se haga cargo de los daños y perjuicios que se puedan producir durante la obra. Es recomendable que dicho seguro cubra la responsabilidad civil en las categorías de Explotación, Patronal y Post-Trabajos con cobertura de un millón de euros, en vigor y a disposición en todo momento de la comunidad de propietarios.

Garantía de la obra

La empresa debería incluir en el contrato una garantía de la obra. Actualmente es frecuente garantizar las mejoras energéticas de fachadas y cubiertas por un amplio periodo de tiempo. En el caso de Conorte, ofrece un plazo de diez años en las obras de rehabilitación integral de aislamiento SATE, fachada ventilada o en las cubiertas integrales del edificio.

Pagos iniciales

Nunca deben hacerse a la firma del contrato, sino desde el inicio de la obra, con el montaje del andamio o el acopio de materiales. Existe una excepción, que es cuando la ejecución de la reforma suponga la fabricación específica de productos, como unas ventanas o miradores.

Trabajo en equipo para lograr las mejores condiciones

La inversión que requiere la rehabilitación energética de un edificio puede no estar al alcance del bolsillo de todos los propietarios. No obstante, para que este hecho no suponga un impedimento existen ayudas públicas y condiciones ventajosas de financiación con las que flexibilizar los pagos, de manera que sean más asequibles. Una labor en la que resulta clave, recuerda desde Conorte Kepa Asensio, «que exista una estrecha colaboración entre una administrador profesional, un arquitecto experimentado en rehabilitación y el departamento técnico, necesariamente arquitectos  técnicos o arquitectos, de la plantilla de la empresa rehabilitadora. De este trabajo conjunto saldrán beneficiados los vecinos del edificio».

Fuente: Suplemento Comunidades de Propietarios, El Correo
Imagen: Frantzou Fleurine